
¿Por qué la mayoría de los calentadores para aves mueren? (Y cómo arreglamos el nuestro)
Seamos honestos: los corrales de pollos son un lugar horrible. Con toda esa humedad, los vapores de amoníaco y el constante salpicado del agua, es como una cárcel para los dispositivos electrónicos. Si alguna vez has usado una lámpara infrarroja estándar, sabrás que estas suelen estropearse rápidamente en esas condiciones. Es frustrante.
Nos cansamos de ver cómo los calentadores se rompían, así que construimos uno que realmente pudiera sobrevivir en ese entorno.
Lidiando con la humedad
La condensación es el verdadero enemigo aquí. Cuando la niebla y la humedad llegan al calentador, no solo se pierde el calor, sino que también se producen cortocircuitos eléctricos. Para evitarlo, sellamos bien la carcasa del calentador. Nos concentramos en el flujo de aire y en los sellos, para que la humedad no pueda afectar al elemento calefactor. Esto tiene dos ventajas: primero, mantiene las lentes limpias, de modo que el calor llegue efectivamente hasta las aves; segundo, evita que las gotas de agua dañen el tubo de cuarzo. Como cualquiera que haya trabajado con vidrio sabe, eso es una forma segura de hacer que el vidrio se rompa.
Diseñados para zonas húmedas
El agua siempre está presente. Ya sea por una válvula defectuosa o por una limpieza mal hecha, todo se moja. Diseñamos los protectores para que desvíen el agua de las conexiones eléctricas. Además, los cables pasan por conductos reforzados, de modo que el agua no pueda penetrar en los conectores. Claro, estos no son submarinos… No intentes sumergirlos en un cubo de agua. Pero definitivamente pueden soportar el caos diario de un corral de pollos sin causar problemas eléctricos.
El compromiso
Aquí está la realidad: como sellamos todo para evitar la entrada de humedad, la carcasa misma no puede “respirar” tanto como lo haría una lámpara expuesta al aire libre. Eso significa que no puedes colocarlos en espacios muy reducidos. Debes dejarles algo de espacio, tal como indicamos en el manual. Mientras tengan algo de espacio para “respirar”, los circuitos internos permanecerán fríos, incluso cuando hace mucho frío afuera.
Invertimos tiempo en reparar las partes que suelen romperse primero: los sellos y los conectores. El resultado? Un calentador que genera calor constante, sin importar cuán húmedo esté el aire. Así, podrás pasar menos tiempo reemplazando bombillas y más tiempo cuidando de tus aves.