
¿Por qué colocamos oro en nuestros hornos?
Seamos honestos: la mayoría de los calentadores de horno son bastante ineficientes. Pasan todo su tiempo calentando el aire, con la esperanza de que este, a su vez, caliente la comida. Es un proceso lento, y gran parte de esa energía se pierde en vano.
Por eso estamos optando por calentadores infrarrojos revestidos de oro. En lugar de calentar el aire, estos calentadores envían energía directamente hacia la comida mediante ondas electromagnéticas. Es un método mucho más eficiente.
El secreto está en el oro.
Colocamos una capa fina de oro sobre el tubo de cuarzo para cambiar la forma en que se distribuye el calor. Los tubos estándar dejan escapar mucha energía, lo cual solo sirve para calentar las paredes del horno (lo cual no ayuda en nada). El oro actúa como un espejo, devolviendo ese calor directamente hacia la comida.
¿Cuál es el resultado?
Su horno alcanza la temperatura deseada más rápidamente, y además, se consume mucho menos energía por cada preparación.
Ser realmente ecológicos
Cuando la gente habla de una “cocina ecológica”, suele referirse a etiquetas sofisticadas. Para nosotros, lo importante es la densidad energética. Si podemos concentrar el calor y acortar el tiempo de cocción, reducimos la huella de carbono. Simplemente. Hemos ajustado estos calentadores para que funcionen con las longitudes de onda que mejor absorben los alimentos orgánicos. Es simplemente más eficiente.
Los inconvenientes (y cómo solucionarlos)
Bueno, no se pueden simplemente poner estos calentadores en cualquier horno y listo. Debido a la intensidad del calor, podrían dañar los componentes de plástico baratos o derretir las juntas de baja calidad. Hay que ser cuidadoso con el aislamiento del horno.
Además, están los controles. Los calentadores infrarrojos reaccionan muy rápido. Si sus controladores no están ajustados para esa velocidad, es posible que se supere la temperatura deseada y la comida quede quemada. Pero una vez que se configuren bien los cables y los ajustes, se eliminará toda esa energía desperdiciada. Es simplemente una forma más eficiente de cocinar.